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GUÍA DE LOCALIZACIÓN

Localización de páginas web y videojuegos: cómo adaptar toda la experiencia

Localizar un producto digital no significa sustituir palabras en una tabla. Significa conseguir que textos, formatos, interfaces y referencias funcionen juntos para el público de otro mercado.

Actualizado el 12 de agosto de 2026 · Lectura aproximada: 8 minutos

¿Qué es la localización?

La localización adapta un contenido o producto a una lengua, un territorio y un público concretos. Incluye la traducción, pero también decisiones sobre tono, fechas, números, monedas, unidades, referencias culturales, límites de caracteres, imágenes, navegación y expectativas de uso.

Una frase puede ser correcta fuera de contexto y fallar en pantalla: puede ocupar demasiado espacio, no concordar con un botón, dirigirse al usuario con un registro inadecuado o describir una función distinta. Por eso la localización combina trabajo lingüístico y atención al entorno técnico.

Qué se localiza en una página web

Interfaz

Menús, botones, formularios, avisos, mensajes de error y navegación.

Contenido

Páginas comerciales, ayuda, artículos, fichas, correos y textos legales.

Mercado

Fechas, moneda, unidades, contacto, referencias y convenciones locales.

También deben revisarse títulos y descripciones para buscadores, textos alternativos, enlaces internos y elementos que puedan quedar incrustados en imágenes o scripts. Cuando una web se dirige a varios países, conviene definir si cada versión comparte estrategia o necesita adaptar palabras clave y mensajes comerciales.

Qué se localiza en un videojuego

Un videojuego combina narración, interfaz y reglas. Pueden localizarse menús, tutoriales, objetos, habilidades, diálogos, subtítulos, logros, tiendas, descripciones, mensajes del sistema y materiales promocionales. Cada tipo de contenido tiene restricciones distintas.

El contexto evita errores costosos

Una cadena aislada como «Open», «Save» o «Charge» puede admitir varias interpretaciones. Las capturas, notas para traductores, identificadores descriptivos y acceso a una versión de prueba permiten elegir la solución correcta. También ayudan a saber quién habla, dónde aparece el texto y qué ocurre al pulsar un botón.

Proceso recomendado de localización

  1. Definir alcance y mercado.
    Se identifican público, variantes lingüísticas, plataformas, contenido incluido y fecha de publicación.
  2. Preparar los archivos.
    Se extraen las cadenas, se protegen variables y se documentan límites y contexto.
  3. Crear recursos lingüísticos.
    Un glosario y una guía de estilo fijan nombres, tono, tratamiento y convenciones.
  4. Traducir y adaptar.
    Se trabaja cada cadena considerando su función y el espacio disponible.
  5. Revisar en contexto.
    Se comprueban interfaz, cortes, concordancia, navegación y consistencia.
  6. Registrar cambios.
    Las decisiones terminológicas se conservan para futuras actualizaciones.

Qué información conviene enviar

Para valorar un proyecto hacen falta las lenguas, mercados, plataformas, volumen aproximado, formatos, calendario y uso final. Mejoran mucho el resultado las capturas, glosarios, textos anteriores, fichas de personajes, instrucciones sobre el tono y cualquier limitación técnica.

Errores habituales que una buena localización previene